
Guardo en una vela la esperanza que vino a mí un día...
su luz me da calor, y ahora mis lágrimas saben a fe,
a espera, a paciencia.
Se mantiene dentro de mí, grabada, la quietud de aquella noche
cuando aún niños de inocencia mirábamos,
guindados por la ventana, una Vida
con mucha esperanza
un venir esperanzador.
Las estrellas y sus mil reflejos
encantaban nuestras miradas juguetonas...
aquella noche!, la recuerdo porque aún te recuerdo a tí,
niño con un mañana, de mil sonrisas.
Nadie más lo supo,
más que nosotros dos...hermano
cuánto te extraño
desde aquella noche iluminada, única, hermosa
noche estrellada.
El mar espejo del cielo, nos cantó una bella melodía
suspirando soñábamos
más allá de cualquier frontera,
allá lejos donde nace el sol, soñábamos...
Deseando como se imagina,
gritándole al aire oraciones de esperanza,
poco a poco sollozando,
guindados por la ventana.
Sabiéndonos nuestros,
hermano de vida, de madre, de sangre,
hermanos con un mismo padre, de él, con él, para él.
Hermano, cuánto te extraño
desde aquel momento
cuando fuimos ñiños...