
Descubro mis pechos al viento, éste sin dudar, me acaricia...
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Como pan con jalea de guayaba, pinto con huevo y natilla
y cómo si de tener hambre habláramos, me como la piel a mordiscos
Me como las muecas de su cara, las risas mañaneras,
sus manos encantadas, los dientes torcidos, y en un ver para el icaco
me voy a dar la vuelta a la manzana, y hasta la hago en pastel.
Me como sus pupilas, las partituras de su melodía
y hasta los tatuajes adheridos a su cuerpo
me chupo los dedos y guardo las boronas, por si más tarde me da hambre,
y ya no esté ahi, en la tabla de picar.
Lo pico con cebolla y ajo,
y ni así le espanto los malos espiritus del pasado
es cerrado como un bombillo y ni los mosquitos le provocan picazón alguna
dice no llorar, dice no querer, dice no sentir
pero al mismo tiempo resuenan las campanas de su cuerpo al toparse con el mío...
No nos comprendemos,
no somos la media naranja ni tal para cual
contradice de arriba a abajo mi ideología
y cuestiona las cuestiones incuestionables
de la naturaleza de una mujer
Rompe el equilibrio con su presencia
pero al descubrir su desnudez me provoca mordisquiar sus costillas
recorrer las lineas infinitas de su carne
chupar el líquido de su aroma y saciar mi sed a punta de suspiros
resuenan mis tripas, !ya me lo quiero comer!
Quizá lo odie,
quizá deteste mi sarcasmo
nos fundimos en discusiones llevadas por el viento
y teorias herrumbradas por el agua de mar
nos derretimos bajo los soles de verano, ninguno da su brazo a torcer...
pero eso si, y en eso no cabe ni la menor duda, nos comeremos el alma a corazón abierto hasta desangrarnos de puro placer...